martes, 4 de diciembre de 2012

Pensar en caer


Dime cuanto tiempo crees que puedo besar tus dulces labios sin caer a tus pies. Dime cuantas noches podemos apagar las velas que seductoras sus llamas danzaban para lo nuestro.

No sabes como me duele haber caído tanto, desde el cielo de tus brazos, el calor de tus encantos. Y no puedo evitar pensar que un corazón viejo y oxidado cansado de besar sapos encuentra su regazo ya ocupado. 

Dime entonces si el destino es cruel y el cerebro tan crédulo... para darlo todo por quien te pide que no lo hagas, tras caminar tanto olvidar las heridas del pasado.

Yo que puedo ser cínico a la vez por vos un romántico, un tanto ridículo pero de corazón entregado, soy una ventana abierta dando al alma resfriados en un invierto fatídico que no se cansa de golpearnos.

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