viernes, 30 de noviembre de 2012

Cómplices del mar


No fue sino hasta que nos ocultó la noche
Cual cómplice de nuestro tierno secreto
Hasta que la marea juguetona nos amenazo
Que rozaría nuestros pies y nos empaparía la piel

No fue hasta entonces, que las palabras no fueron necesarias
No recuerdo si fue el humo que nos ciega, o la espuma en la arena
Ni recuerdo las palabras de los duendes que montaban sobre cangrejos en la arena

Solo recuerdo  el ritmo de tu respiración
Y  el ritmo de mi corazón que se exalto
Cuando sin palabras buscaste mis brazos
Y sin ningún remedio correspondí a tus encantos

Un tanto confundido lo acepto aun cuando no soy un principiante
No sabía si me deseabas, o solo buscabas calor de humano
Y con la nariz impregnada olor a mar y hierba
Nos bastó la luna para que hachís uniera nuestros labios

Que  noche, que labios, que hermoso
Me tragaría mis años por que hubiese durado un segundo más
Porque por un momento, despegamos los pies del suelo y caminamos sobre el mar


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