Hicimos de una
noche estrellada cualquiera una lluvia de suspiros
Y aun cuando su
sonrisa se escapaba de sus labios mientras tomaba mis manos
Sus ojos eran los
ojos más tristes del mundo
Se volvió inercia
mirarnos y respirarnos el uno al otro, mientras la noche nos acobijo bajos sus cómplices
brazos
Y aun cuando la
noche se retrataba sola en nuestras memorias, yo solo recuerdo sus ojos

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